Vuelvo a sonreir

Parece que llegó el día. El final de mi terapia. Hoy vuelvo a sonreír. Yo no estaba segura, pero después de hacer y ver resultados de los mismos instrumentos que hace dos meses y medio confirmaban mi depresión, me doy cuenta del gran cambio que he conseguido. Precisamente, parte de lo que he aprendido, es que las sensaciones pueden ser engañosas, a veces en un sentido negativo, y por eso debemos tener otras formas de medir lo que estamos viviendo.

“vuelvo a sonreír”

Comencé este proceso con el convencimiento de que no había solución para mí. El refrán que se me podía aplicar en aquel entonces era ese de “no se ve luz al final del túnel”. Pero poco a poco, poniendo toda mi predisposición en lo que me iban mandando en Alegra psicólogos Málaga, mi situación fue cambiando. Empecé cambiando lo que hacía en el día a día, que por aquel entonces “era nada”, porque no tenía fuerzas, ni ganas. Me enseñaron cómo mi forma de pensar era dañina para mi, y me mostraron cómo pensar de manera eficaz y más realista. A las pocas semanas, notaba que volvía a disfrutar de algunas actividades, que las relaciones con la gente que me rodeaba volvían a fluir, entre otras cosas porque ya no estaba siempre llorando o quedándome de lo mal que me encontraba.

“las sensaciones pueden ser engañosas,

por eso debemos tener otras formas de medir

lo que estamos viviendo”

Finalmente, mi conducta, con la me enfrentaba a los mismos problemas que antes, ahora me resultaba mucho más útil, conseguía más resultados positivos y encajaba mejor los contratiempos. Estaba ante el final de mi terapia. Mi vida ha cambiado. Me siento capaz. Vuelvo a sonreír.

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