Discuto mucho con mi pareja

Todas las parejas discuten. Tener diferencias, enfadarse o no estar de acuerdo forma parte de cualquier relación. El problema aparece cuando las discusiones de pareja empiezan a ocupar demasiado espacio, se repiten siempre de la misma manera o terminan dejando más distancia que soluciones.

Si últimamente piensas “discuto mucho con mi pareja”, quizá ya no te preocupe únicamente aquello por lo que discutís, sino la sensación de estar atrapados en esa típica dinámica de la que ninguno sabe o cree que se pueda salir. Puede que el motivo cambie, pero la discusión acaba siendo prácticamente la misma.

¿Es normal discutir en pareja?

Sí. Una relación de pareja sana no es aquella en la que nunca existen conflictos, sino aquella en la que ambos podéis afrontar vuestras diferencias sin que cada desacuerdo se convierta en una amenaza para la relación.

Hay parejas que tienen desacuerdos frecuentes y consiguen resolverlos. En otras, una pequeña diferencia termina rápidamente en gritos, reproches acumulados, silencios prolongados o amenazas de ruptura.

«El problema no es tener conflictos, sino acabar siempre atrapados en la misma forma de resolverlos»

Es muy importante que entiendas que dos personas tienen historias, necesidades, expectativas y formas de interpretar las situaciones diferentes. Por eso, es inevitable que aparezcan conflictos de pareja. Lo importante no es únicamente cuántas veces discutís, sino qué ocurre durante esas discusiones y qué sucede después.

¿Por qué mi pareja y yo discutimos siempre por las mismas cosas?

Muchas discusiones comienzan hablando de algo concreto y terminan incorporando problemas que llevan meses o incluso años acumulándose. Una conversación sobre una tarea doméstica puede convertirse en “nunca piensas en mí”, “siempre tengo que hacerlo todo yo” o “tú nunca reconoces nada”.

Cuando esto sucede, ya no estamos intentando resolver únicamente el problema que tenemos delante. Cada persona empieza a defenderse de lo que interpreta que el otro está diciendo sobre ella. En esos casos, atacar, retirarse para evitar el conflicto, insistir hasta obtener una respuesta o recuperar errores pasados pueden mantener ese ciclo que observas con frustración, que se repite una y otra vez.

«Muchas discusiones comienzan hablando de algo concreto y terminan incorporando problemas que llevan meses o incluso años acumulándose»

Inevitablemente, con el tiempo aparece el desgaste emocional. Suele ser entonces cuando ya no llegamos a una conversación esperando resolver algo, sino preparados para defendernos porque anticipamos (y esta acción automática e involuntaria de “anticipar” es clave de la repetición de las discusiones) cómo va a reaccionar el otro.

Cómo mejorar la comunicación en pareja

Hablar mucho no significa necesariamente comunicarse bien. Una buena comunicación en pareja implica:

  • Explicar lo que necesitas.
  • Escuchar lo que la otra persona intenta transmitir.
  • Evitar que cada conversación termine convirtiéndose en una batalla por demostrar quién tiene razón.

Existe una diferencia importante entre decir “nunca estás cuando te necesito” y explicar “cuando ocurrió esto me sentí sola y me habría gustado que estuvieras conmigo”. En el primer caso es fácil que la otra persona se defienda; en el segundo estamos proporcionando información sobre nuestra experiencia.

«Cuando una discusión se convierte en una competición por tener razón, la pareja puede acabar perdiendo, aunque uno de los dos gane»

Si lo piensas, una frase es una queja sin matices y la otra señala el problema de un comportamiento concreto, en un momento concreto, y además proporciona una propuesta de mejora, por lo que aumenta la probabilidad de que la otra parte empatice y se sienta motivado a hacerlo mejor, de esa forma propuesta en la siguiente ocasión

Esto tampoco significa que tengamos que hablar siempre con absoluta calma. Podemos enfadarnos. El objetivo es evitar que ese enfado haga desaparecer completamente el problema que inicialmente queríamos solucionar.

Cómo dejar de pelear por todo

Si te preguntas cómo dejar de pelear por todo, uno de los primeros cambios consiste en detectar cuándo la conversación ha dejado de ser productiva. Cuando ambos estáis muy activados emocionalmente, seguir insistiendo aumenta la probabilidad de decir cosas que después lamentaréis.

Interrumpir temporalmente una discusión puede ser útil si existe un compromiso real de retomarla después. Irse sin decir nada o utilizar el silencio como castigo es diferente. También os puede ayudar introducir algunas pautas sencillas:

  • Abordar un problema cada vez (no varios) y evitar recuperar toda la historia de la relación.
  • Hablar de conductas concretas en lugar de hacer valoraciones globales sobre la otra persona.
  • Preguntarte qué quieres conseguir con esa conversación antes de iniciarla.
  • Escuchar para comprender qué está diciendo el otro, no únicamente para preparar tu respuesta.
  • Evitar resolver asuntos importantes cuando alguno está agotado, muy enfadado o bajo los efectos del alcohol.

Mejorar la comunicación no significa aprender una colección de frases correctas. Significa modificar la dinámica que aparece cuando ambos os sentís atacados, incomprendidos o frustrados.

Mi pareja se va de casa cuando discutimos, ¿qué significa?

Cuando alguien dice “mi pareja se va de casa cuando discutimos”, es importante conocer qué ocurre exactamente. No es lo mismo salir a caminar durante media hora para reducir la activación que desaparecer durante horas sin explicar cuándo se volverá o utilizar la marcha como una amenaza.

Tomar distancia puede ser una buena estrategia cuando la discusión está escalando, siempre que ambos sepáis que se trata de una pausa. Para ello utilizaremos frases que indiquen cómo estamos y lo que vamos a hacer al respecto: “ahora mismo estoy demasiado enfadado para hablar bien; necesito parar y lo retomamos esta tarde”.

«A veces significa falta de herramientas de gestión emocional y a veces significa la estrategia adecuada para regular la emoción»

Si abandonar la conversación se convierte sistemáticamente en una forma de evitar cualquier problema, el conflicto seguirá pendiente. Y cuando una persona persigue la conversación mientras la otra intenta escapar de ella, puede consolidarse un ciclo especialmente difícil de romper.

Podemos decir que abandonar la conversación es correcto cuando se anuncia previamente y cuando está estipulado en la relación que cualquier tema que se deje pendiente será necesario retomarse en un rango de tiempo que se haya decidido entre ambos. Así evitas la sensación de dejar con la palabra en la boca o de no ser escuchada, o de que siempre se evita lo importante y nunca se llega a nada.

Qué hacer después de una discusión fuerte con tu pareja

Después de una discusión intensa podemos sentir enfado, tristeza, culpa o necesidad de alejarnos. Intentar retomarla inmediatamente cuando todavía estamos muy activados no siempre es la mejor opción. Debes darle tiempo a tu emoción aunque sea desagradable, entenderla y procesarla.

Cuando ambos estéis más tranquilos, puede ser útil revisar no solo qué originó la discusión, sino cómo acabasteis discutiendo. Preguntaros en qué momento comenzó a escalar, qué hizo cada uno y qué podríais intentar hacer diferente la próxima vez. Todo ello ofrece más información que limitarse a decidir quién empezó.

Pedir disculpas también puede ser importante cuando hemos hecho daño. Pero una disculpa pierde valor si el mismo comportamiento se repite una y otra vez sin introducir ningún cambio.

Ejercicios para mejorar la comunicación en pareja

Algunos ejercicios para mejorar la comunicación en pareja pueden ayudar a interrumpir dinámicas muy automatizadas. Por ejemplo, podéis reservar un momento semanal para hablar de cómo os habéis sentido durante los últimos días, antes de que pequeñas molestias terminen acumulándose.

Otra posibilidad es que, antes de responder durante un desacuerdo, cada persona intente resumir qué ha entendido de lo que acaba de explicar la otra. También puede ser útil empezar determinadas conversaciones preguntándoos: “¿queremos resolver algo, necesitamos tomar una decisión o simplemente necesito que me escuches?”.

Cuándo acudir a terapia de pareja

Cuando las discusiones son muy frecuentes, aparecen faltas de respeto, existe un importante desgaste emocional o sentís que habéis intentado cambiar la situación muchas veces sin conseguirlo, puede ser útil pedir ayuda.

Si sientes que discutes mucho con tu pareja, quizá la pregunta más útil no sea quién está provocando cada discusión. Puede resultar mucho más interesante observar qué hacéis ambos cuando aparece el conflicto y por qué, a pesar de intentar solucionarlo, termináis tantas veces en el mismo lugar.

No es necesario esperar a que la relación esté al borde de la ruptura. De hecho, las terapias de pareja son más efectivas cuando no se ha llegado al límite y cuando no son utilizadas como la última opción para salvar la relación. En una terapia de pareja en Málaga podemos analizar qué patrones se repiten, qué hace cada miembro cuando aparece el conflicto y qué factores están dificultando que podáis solucionarlo de otra manera.

«En terapia no buscamos decidir quién tiene razón, sino comprender qué dinámica está haciendo que ambos acabéis cada vez más lejos»

En Alegra Psicólogos Málaga trabajamos los problemas de comunicación en pareja, los conflictos repetitivos y las dinámicas que pueden estar deteriorando la relación. La intervención no consiste únicamente en aprender a discutir con menos intensidad, sino en comprender qué ocurre entre vosotros y construir formas diferentes de relacionaros.

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