En el último mes se publicó una información que aportaba una gran controversia social. Conocíamos a través de uno de los principales periódicos de nuestro país, que en Reino Unido, el 50% de los psicólogos encuestados tenían depresión.

Nos parece interesante destacar que los psicólogos encuestados forman parte del sistema público, y está saturado, al igual que el español. Por tanto, en esas condiciones resulta muy frustrante el trabajo de psicólogo porque no se puede llevar adelante realmente, una labor de tratamiento adecuada, viendo a los pacientes una vez al mes.

“los psicólogos no son impermeables a los problemas solo por tener el conocimiento de las herramientas con las que se podrían solucionar

En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil, sobre todo hemos querido rescatar una disyuntiva que existe desde hace muchos años entre los profesionales que se dedican a la clínica terapéutica. ¿Los psicólogos pueden tener problemas? La respuesta a ésta pregunta puede resultar muy evidente, pero no lo es por diversos motivos.

En principio, los psicólogos no son impermeables a los problemas solo por tener el conocimiento de las herramientas con las que se podrían solucionar. El ejemplo comparativo lo tenemos en multitud de médicos que fuman, o que tienen sobrepeso, o colesterol. Sin embargo, ésta circunstancia tiene detractores en los psicólogos que llevan más años ejerciendo. Ellos entienden que nuestra profesión, tiene unas características muy específicas que impiden, que alguien con depresión, trate adecuadamente un paciente con depresión. O un terapeuta de parejas en pleno proceso de divorcio, esté tratando a parejas que están a punto de separarse.

Lo cierto, es que los psicólogos pueden tener problemas. También es cierto que los sucesos personales y emocionales son más difíciles de dejar a un lado (para que no tengan influencia) en un proceso terapéutico. De igual forma, un médico de cabecera que tenga depresión tampoco ofrece la mejor de las capacidades, pero hay diferencias. Por ello, un psicólogo debe ser extremadamente ético y no dejar de autoevaluarse para comprobar si su experiencia personal, no le permite el adecuado distanciamiento emocional, para ser terapéutico en su proceso de guía al cliente.