
¿Se puede cambiar mi forma de ser?
“Es que yo soy así…no puedo evitarlo…”, “si a mí me salen esas reacciones, ¿qué quieres que haga….?”, “yo siempre he sido de temperamento fuerte”, “soy incapaz de decir que no cuando me piden algo”, “los demás se aprovechan de mí, no lo pedo evitar”. Son frases habituales que se escuchan en Alegra Psicólogos Málaga y en muchas conversaciones cotidianas entre diferentes personas. Es muy habitual en la gente pensar en sus reacciones, en sus conductas, en sus emociones como características innatas e insalvables.
“¿Se puede cambiar mi forma de ser?”. Es la pregunta que llegan a hacerse algunos, pero la mayoría concluye que muy difícilmente las personas cambian. Hemos de romper de forma tajante este mito. Las personas cambian. De hecho, no dejan de cambiar a lo largo de toda su vida, y mucho tendrían que preocuparse si ese aspecto no fuese así. Nuestra vida y las condiciones a las que nos vamos enfrentando son diferentes, por tanto, exigen que nos vayamos adaptando a ellas. La única forma de llevar esa adaptación a buen puerto, es mediante el cambio. A veces, ese cambio implica cambiar (valga la redundancia) hábitos muy repetidos, a veces horarios, a veces personas, y a veces características muy personales.
Todos podemos cambiar aquello que no venga impuesto genéticamente como el número de brazos que tenemos. Las ideas, los pensamientos, los valores, las normas, las actitudes, las emociones, las reacciones e incluso el temperamento de años, puede moldearse a nuestra conveniencia. El primer paso es sencillo y a la vez el más complejo. Tenemos que tener claro que queremos cambiar y lo que queremos cambiar. Una vez dado ese paso, hemos de confirmar a nivel de pensamiento, que el cambio es posible. Y por último, someternos al malestar de ubicarnos fuera de la que hasta ahora había sido nuestra zona de confort. Llevando a cabo conductas, comportamientos y sobre todo pensamientos que fomenten aquello que teníamos claro en el primer paso que queríamos cambiar. Llegados a éste punto, solo nos quedará repetir la conducta cambiada tantas veces como sea necesaria para que se convierta en nuestro nueva aptitud personal.
Nosotros sabemos que se puede cambiar y cómo ayudarte a ello pero, si lo necesitas…¿te permitirás cambiar?


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