La motivación hacía el colegio

Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil es un centro con especialistas en tratamiento de psicología infantil y juvenil. Vemos todo tipo de casos, pero nos gustan especialmente aquellos en los que los matices psicológicos lo cambian todo.

Recientemente hemos visto cómo, de nuevo, la psicología juega un papel central en un problema en el que en principio, nadie que no tenga relación directa con nuestra profesión, pensaría sobre la influencia de la misma.

El caso es remitido supuestamente por ser una mezcla de dislexia y tdha en segundo de primaria. Nada más lejos de la realidad. Finalmente existía una falta de conocimientos en la base del aprendizaje, en primaria, y una atención media, normal, que no se orientaba hacía donde se necesitaba (las explicaciones de los profesores).

¿Sabes qué son tus derechos asertivos?

Existen muchas formas de comunicación entre los seres humanos. En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil podemos observar patrones de conducta que se repiten con los matices individuales de cada persona. Entre esos patrones se encuentran tres muy diferenciados, como son el pasivo, el asertivo y el agresivo.

En otros post, analizaremos más detenidamente las características de dichos estilos, pero lo que nos atañe en éste es entender que existen, para saber reconocerlos en otras personas cuando nos hablen, y sobre todo, para poder emplear nosotros el estilo asertivo, ya que resulta el más interesante para conseguir dos cosas que suelen ir unidas, que se respeten tus derechos asertivos, y conseguir aquello que se quiere.

Resulta obvio que para conseguir tus derechos asertivos, primero debes tener claro cuáles son. Para ello, os los vamos a exponer a continuación:

  • “TIENES DERECHO A SER FELIZ”.
  • “TIENES DERECHO A NO TENER UN COMPORTAMIENTO ASERTIVO
  • TIENES DERECHO A ESTABLECER TUS PRIORIDADES, Y A TOMAR TUS PROPIAS DECISIONES, SÉ TÚ”.
  • “TIENES EL DERECHO DE DISFRUTAR DE TUS LOGROS Y DEMOSTRAR TUS HABILIDADES”.
  • “TIENES EL DERECHO A UN TRATO JUSTO Y A QUE NO SE APROVECHEN DE TÍ”.
  • “TIENES DERECHO A PEDIR FAVORES, A PEDIR AYUDA…”
  • “TIENES DERECHO A EXPRESAR TUS DESEOS, TUS SENTIMIENTOS, TUS OPINIONES, Y A DISTRIBUIR TU TIEMPO, Y TUS INTERESES”.
  • “TIENES EL DERECHO DE DECIR QUE <<NO>>, A RECHAZAR PETICIONES (convertidas en OBLIGACIONES por quien te lo pide), Y SIN SENTIRTE CULPABLE”.
  • “TIENES DERECHO A CAMBIAR DE OPINIÓN”.
  • “TIENES DERECHO A EQUIVOCARTE”.

Es importantísimo que creas que tienes derecho a conseguir tus derechos asertivos. Que los tengas presentes cada día para luchar por ellos, y que te apoyes en un estilo asertivo de comunicación para conseguirlos.

¿Cómo saber si tu comunicación es asertiva? Si tu comunicación empieza antes de empezar a hablar, si empiezas por entender, por hacer un esfuerzo en comprender lo que haya hecho o dicho la otra persona, si le expones lo que quieres, lo que pides, o lo que te ha molestado sin reproches, pero dejando claro la consecuencia emocional que eso tendría en ti, y posteriormente le ofreces opciones, alternativas para que mediante su conducta te proporcione eso que le pedías y le muestras lo bien que te hará sentir eso, ese cambio, no te quepa duda que conseguirás tus derechos asertivos.

¿Te sientes capaz de intentar conseguir tus derechos asertivos?

Hoy soy feliz

Desde que comencé a ir a Alegra psicólogos Málaga mi vida ha cambiado radicalmente. Aunque solo han pasado unos meses, me han parecido años. Pero con un 99% de seguridad puedo decir en esta carta del cambio que hoy soy feliz.

Antes me pasaba los días ahogándome. Todo para mí era malo, los días eran aburridos, y nada suscitaba mi interés como para ilusionarme. Curiosamente, actualmente tengo la misma vida y a la vez es completamente diferente. Se podría decir que mi vida está compuesta por lo mismo que antes, “lo único” que ha cambiado he sido yo.

Puedo reconocer que mi vida, por las circunstancias es un “desastre”, muy desorganizada, pero ahora disfruto ese “desastre” infinitamente. Soy consciente de que ahora puedo cambiarlo todo, cada interpretación, cada pensamiento, cada emoción, y de que la última palabra siempre la tengo yo.

“Se podría decir que mi vida

está compuesta por lo mismo que antes,

“lo único” que ha cambiado he sido yo”

Problemas que antes hacían mi día cuesta arriba, ya son abordables, o ni siquiera son entendidos como problemas. Yo tengo la responsabilidad de lo que me sucede, y eso significa que yo decido cuanto me afecta algo. He aprendido a comunicarme con las personas, disminuyendo el daño que me hacían con sus opiniones y voy teniendo una mejor idea de cómo hacerlo, cosa que antes desconocía.

Por tanto, mi gran descubrimiento ha sido darme cuenta del control que tengo sobre mi vida, y con ello, sobre mis emociones. Admito que sigo siendo yo, me siguen afectando las opiniones externas, sigo necesitando cariño por ejemplo, pero ya no me incapacita, no me bloquea, no me destruye como antes.

“Mi gran descubrimiento ha sido darme cuenta del control

que tengo sobre mi vida, y con ello, sobre mis emociones”

No sería ningún error expresar bien alto en esta carta del cambio que me encuentro muy fuerte para cantidad de cosas. Puedo superarlo todo, puedo hacer nuevas amistades, cumplir con mi trabajo plenamente, controlo mis relaciones y cuando necesite algo diferente de lo que tengo, se que solo dependerá de mi. Sobre todo siento principalmente que hoy soy feliz.

Adiós pseudoestima, hola autoestima

La necesidad de sentirnos bien con nosotros mismos resulta una de las más complejas de alcanzar y conseguir. En Alegra psicólogos Málaga, vemos de forma muy habitual como los clientes nos llegan con un determinado problema. Pero detrás de ese problema principal, hay uno secundario que se muestra con frecuencia: Autoestima.

Normalmente la gente llama autoestima indistintamente a la pseudoestima y a la propia autoestima, cuando son conceptos relacionados pero diferentes. La pseudoestima es aquella valoración personal que está en función de lo que los demás piensan de nosotros. En un ejemplo, yo diría que soy gracioso porque los demás me dicen habitualmente que se ríen mucho conmigo. Soy guapa porque hay muchos chicos que me dicen halagos sobre mi aspecto. Esto realmente es pseudoestima.

“Adiós pseudoestima, hola autoestima”

La autoestima solo depende de mi valoración personal. Si yo pienso que soy un gran amigo, es porque lo siento así cuando presto mi ayuda, cuando soy atento con los demás, y por otros tantos motivos que me hacen sentir esa cualidad como propia. No hace falta que nadie me lo confirme. Esa es la verdadera autoestima. La que se nutre de mis sentimientos, de mis acciones, de mis vivencias, y que por supuesto, solo depende de mi visión interior.

En la medida que consigamos desarrollar ésta segunda, dejando la primera como algo carente de importancia, estaremos más cerca de poder decir “adiós pseudoestima, hola autoestima”.

¿Se puede cambiar mi forma de ser?

“Es que yo soy así…no puedo evitarlo…”, “si a mí me salen esas reacciones, ¿qué quieres que haga….?”, “yo siempre he sido de temperamento fuerte”, “soy incapaz de decir que no cuando me piden algo”, “los demás se aprovechan de mí, no lo pedo evitar”. Son frases habituales que se escuchan en Alegra Psicólogos Málaga y en muchas conversaciones cotidianas entre diferentes personas. Es muy habitual en la gente pensar en sus reacciones, en sus conductas, en sus emociones como características innatas e insalvables.

“¿Se puede cambiar mi forma de ser?”. Es la pregunta que llegan a hacerse algunos, pero la mayoría concluye que muy difícilmente las personas cambian. Hemos de romper de forma tajante este mito. Las personas cambian. De hecho, no dejan de cambiar a lo largo de toda su vida, y mucho tendrían que preocuparse si ese aspecto no fuese así. Nuestra vida y las condiciones a las que nos vamos enfrentando son diferentes, por tanto, exigen que nos vayamos adaptando a ellas. La única forma de llevar esa adaptación a buen puerto, es mediante el cambio. A veces, ese cambio implica cambiar (valga la redundancia) hábitos muy repetidos, a veces horarios, a veces personas, y a veces características muy personales.

Todos podemos cambiar aquello que no venga impuesto genéticamente como el número de brazos que tenemos. Las ideas, los pensamientos, los valores, las normas, las actitudes, las emociones, las reacciones e incluso el temperamento de años, puede moldearse a nuestra conveniencia. El primer paso es sencillo y a la vez el más complejo. Tenemos que tener claro que queremos cambiar y lo que queremos cambiar. Una vez dado ese paso, hemos de confirmar a nivel de pensamiento, que el cambio es posible. Y por último, someternos al malestar de ubicarnos fuera de la que hasta ahora había sido nuestra zona de confort. Llevando a cabo conductas, comportamientos y sobre todo pensamientos que fomenten aquello que teníamos claro en el primer paso que queríamos cambiar. Llegados a éste punto, solo nos quedará repetir la conducta cambiada tantas veces como sea necesaria para que se convierta en nuestro nueva aptitud personal.

Nosotros sabemos que se puede cambiar y cómo ayudarte a ello pero, si lo necesitas…¿te permitirás cambiar?

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