¿Emociones negativas?

Seguramente haya cierto consenso en que emociones como la tristeza, la rabia, la ira, el asco, el miedo, el terror, la envidia, son emociones etiquetadas, consideradas negativas. Efectivamente estas emociones provocan estados de ánimo que nos hacen sentir incómodos, molestos con la emoción. Provocan también conductas, comportamientos que no son agradables como el llanto, la agresión, golpeo de objetos, huida, escape, gritos y un largo etcétera.

Quizás no parece haber otra forma de verlas que como emociones negativas dadas las reacciones comentadas. Sin embargo, una vez más, la clave está en los matices. Esos mismos matices que hacen que la entonación de una frase pueda considerarse una broma graciosa o un insulto claramente ofensivo.

¿Realmente hay

emociones positivas y negativas?

En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil mostramos como las emociones están siempre precedidas de un pensamiento que las provoca. En ese sentido, las emociones negativas llevan asociado un pensamiento que dependiendo de los matices que lo formen, es decir, dependiendo de cómo esté formulado, palabra por palabra en nuestra cabeza, puede hacer que esa emoción adquiera una mayor o menor intensidad. Si conseguimos pensamientos sanos, proporcionados, enfocados a la comprensión de la emoción y posteriormente a la solución de la situación, nuestra emoción resultante ya no será tan categorizable como negativa, será mas bien desagradable y pasajera.

Las emociones nos alertan sobre

nuestros propios pensamientos.

No cabe duda de que ante determinadas situaciones estaré triste, decepcionado, enfadado o frustrado. Pero en una intensidad normal, estas emociones no hacen sino enseñarnos lecciones, mostrarnos que algo no nos conviene, justificar determinados valores, hacernos mas resistentes a la frustración, y en última instancia nos hacen crecer como difícilmente lo harían las emociones negativas.

Lo que nos devuelve al título del post, son las comentadas emociones ¿Emociones negativas o emociones desagradables?

Aquí y ahora

El título de este post, resume de forma concisa cuál es la piedra angular de la evolución de las técnicas y vertientes actuales de la psicología. Son muchas las innovaciones e investigaciones que se han llevado a cabo desde que se fundase la psicología como tal, pero en las últimas dos décadas, la importancia transversal del aquí y ahora ha destacado sobremanera.

“Antes parecía que con saber la causa,

se solucionaba el problema”

No hablamos de otra cosa que no sea vivir el presente. Tradicionalmente, se buscaba con intensidad el origen de las problemáticas que se estaban sufriendo, con la idea de que hallar dicha explicación resolvería el trastorno en cuestión. Ojalá fuese tan sencillo.

Se ha demostrado que tener conocimiento sobre el origen de nuestros problemas, aporta cierta sensación de paz, pero no evita que el problema se siga produciendo. Lo más importante es saber qué lo mantiene. Qué hace que ese problema no haya pasado de largo como tantos otros.

“Vivir el presente, por muy sencillo que suene,

es una ardua tarea”

En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil procuramos que nuestros clientes sean conscientes de la importancia que tiene vivir el presente, sabiendo que por muy sencillo que suene, es una ardua tarea. Hay que tener en cuenta que cuando pensamos en un problema, éste es mucho menor si lo observamos como algo que me está pasando hoy. No algo que se suma a lo que me pasó ayer, ni que me predispone inevitablemente a sufrirlo mañana. El de hoy, es el de hoy.

Y en ese mismo sentido, el aquí y ahora cobra énfasis al referirnos de forma específica a las emociones. ¿Cuándo sabremos que nos alejamos de forma insana del presente? En aquellas ocasiones que un recuerdo entristezca mi presente hasta el punto de querer que solo vuelva aquel momento, entendiéndolo como el único bueno. También en esos momentos en que paso tanto tiempo en el futuro que las expectativas se vuelven inalcanzables o hago una previsión negativa que me dirige hacía el fracaso.

En esas y otras situaciones, si dejo el aquí y ahora de lado demasiado tiempo, puede decirse en otras palabras que “dejo de vivir”.

Las dos mentes de una persona

Cada persona es diferente”. Hemos escuchado ésta afirmación miles de veces, en muy diversos ámbitos. No es mito. Es absolutamente cierto que no hay personas iguales, incluso si hablamos de gemelos. Siempre existen diferencias que nos hacen únicos y es interesante tener esto presente.

Sin embargo, lo comentado anteriormente no hace excluyente la afirmación de que “las personas se parecen”. Vemos cómo se repiten patrones de conducta, de pensamiento, de comportamiento, de reacciones, etc. Y ello se debe, sin duda, a que compartimos muchas características, tanto genéticas, como de vivencias sociales.

Alegra psicólogos Málaga explica en muchas ocasiones cómo nuestras características biológicas influyen en que nuestra conducta sea entendible y predecible. Lo hacemos de una forma sencilla, cercana, hablando de nuestro cerebro. Damos a entender que las cosas que hacemos tienen su origen en ”las dos mentes de una persona”. ¿A qué nos referimos? Pues a esos comportamientos que tras realizarlos en ocasiones, nos sentimos profundamente orgullosos, y también a aquellos otros de los que nos arrepentimos sobremanera.

Lo que nos hará marcar una diferencia, será conseguido si la mayor parte del tiempo actuamos con nuestra mente racional.

Las dos mentes de una persona son por un lado, la mente animal, que podemos entender como la que nos hace actuar de forma más instintiva, dejándonos llevar por lo que nos apetece, o lo que nos reporta placer. Y por otra parte, tendríamos la parte racional. La que nos confiere la esencia de humanos (como especie diferente a los animales). Esta otra mente, consigue que tomemos mejores decisiones, que hagamos sacrificios en busca de una meta mayor a largo plazo, que no nos confundamos con emociones temporales malentendidas, que tomemos conciencia de nuestra propia existencia, con nuestros valores y principios, y en definitiva, que consigamos las cuestiones verdaderamente importantes en la vida, aquellas que dejan huella.

Entregarse puntualmente a la mente animal es interesante, pero aquello que nos hará marcar una diferencia en ésta vida, será conseguido si la mayor parte del tiempo actuamos con nuestra mente racional.

Me siento así por lo que pienso

Una verdad a la que se enfrentan los clientes de Alegra psicólogos Málaga es que su malestar es consecuencia de sus pensamientos. Es una verdad difícil de admitir al principio, pero cuando avanzan en la terapia, se muestran encantados de abrazar ésta verdad.

Lo cierto es que la mayoría de la gente cree que su novio, su madre, su profesor “los ponen de los nervios”, que las situaciones que viven, sin más vueltas de hoja, les producen determinadas emociones o sentimientos. Pero lo cierto es que ésta no es la secuencia que lleva a cabo nuestra cabeza. El proceso que realmente sigue nuestro pensamiento es el siguiente:

Situación –> Pensamiento –> Emoción

“¿Esto qué quiere decir? ¿Me siento así por lo que pienso?”. En efecto, nunca son las situaciones las que me hacen sentir bien, mal o regular. Es lo que cada uno piensa, cuando vive esa situación, lo que termina provocando una emoción u otra. La interpretación subjetiva que se hace de lo que se está viviendo, de lo que el otro ha dicho, del gesto que ha parecido que el otro ha hecho, de cualquier cosa que en definitiva suceda, cambia y provoca un determinado sentimiento. Repito, mi interpretación subjetiva, mi pensamiento es la que provoca mi emoción, no la situación.

“Mi interpretación subjetiva, mi pensamiento, es lo que provoca mi emoción”

Y para poner un ejemplo exagerado de lo expuesto, vamos a ver una situación de fallecimiento de un familiar. Parece una situación que irremediablemente “provoca una emoción de profunda tristeza”. Si los pensamientos son del tipo “no puedo vivir sin él”, “no me imagino la vida sin ésta persona”, “es horrible que haya muerto”, “Es injusto que se haya ido”, la emoción negativa nos inundará y será muy intensa, incluso dañina. Si pensamos cosas como “era una persona digna de admiración”, “vivió cantidad de experiencias preciosas”, “me alegro tanto de haber pasado los últimos momentos con él…”, “deja un maravilloso legado”, “me acuerdo de la cantidad de cosas increíbles que viví junto a él”. ¿Será la misma emoción que antes, la que sintamos al pensar así?

Nuestro pensamiento puede cambiar toda nuestra realidad. Recuerda, “me siento así por lo que pienso”. Revisa tus pensamientos cuando te sientas mal, y cambia los que te hagan daño.

Consejos para las parejas en la cuaresma de Puente Genil

En el ámbito de la psicología de parejas, el trabajo también suele ser estacional. Es después de verano y Navidad cuando suele haber más demanda, pero en Alegra Centro de Psicología Puente Genil nos encontramos con una peculiaridad en este sentido, añadimos una época más de demanda alta en este sector, la cuaresma pontana.

¿Qué tal si os prestamos unos consejos con los que podáis disfrutar más y mejor, tanto de la tradición como de las parejas en la cuaresma de Puente Genil?

  1. Poned las cartas sobre la mesa ¡no sirve de nada quitarle hierro al asunto! si queremos ir al grupo todos los fines de semana lo decimos, y si no queremos que nuestra pareja se implique tanto en la tradición lo decimos también. Una vez expresado ya podremos  aplicar el siguiente punto… Recordad que es muy distinto el disfrute de la cuaresma de una pareja que piensa igual sobre la tradición que si piensan distinto.
  2. Conseguid acuerdos comunes. Si saldréis algún Sábado juntos, si habrá fines de semana más intensos en los que apenas os veréis, posibles horarios en los que podáis veros influidos, etc. Llegad a conclusiones con los que ambos estéis satisfechos y no os salgáis individualmente de lo pactado, así no habrá fuente de conflicto.
  3. Amar no es solo querer, amar también es comprender. Las relaciones surgen de la expresión de sentimientos y emociones y muchas veces se nos olvida que ¡se mantienen exactamente de lo mismo! Que el miembro de la pareja activo en la tradición manantera explique las emociones que vive con esta tradición, y que el miembro más pasivo explique cómo se siente cuando cambian su rutina de fines de semana en pareja.
  4. Buscad tiempo de calidad en el fin de semana para estar juntos. Cualquier hueco vale, no hay nada más agradable que notar cómo la persona a la que quieres siempre encuentra tiempo para ti.
  5. ¡Mimaos! ¿Qué tal un whatssap picarón de estos que solo quitan unos segundos? ¿un beso más apasionado de lo normal cuando os encontréis en las calles más transitadas en ese momento? ¿y si simplemente le dices al oído que te apetece que llegue el día siguiente para estar con él/ella? Vuestra originalidad toma partida.
  6. Las responsabilidades siguen siendo de ambos. Puede cambar la metodología a la hora de ayudar en casa, con los niños, en proyectos, etc., sin que ninguno tenga que sobrecargarse. Flexibilidad es sinónimo de felicidad. Si ese día no se puede, proporciona a tu pareja más adelante tiempo para que también use su derecho a desconectar y disfrutar.

En definitiva, en Puente Genil tenemos una tradición tan bonita como especial. No permitáis asociar esta época a “los meses de las discusiones”. Podéis evitar adoptar un estado a la defensiva y sobretodo, descubrir que los dos llegaréis a disfrutarla por igual si utilizáis pequeñas habilidades de inteligencia emocional en las parejas en la cuaresma de Puente Genil.

La importancia de la Inteligencia Emocional

Inteligencia emocional resulta ser un concepto, que a día de hoy suena mucho, pero que a decir verdad, pocos conocen con exactitud. De ahí que en muchas ocasiones, no se entienda la verdadera importancia de la inteligencia emocional. En Alegra Psicólogos Málaga sí que se la damos, ya que la consideramos algo fundamental para el avance humano.

Habitualmente siempre se ha entendido a la persona inteligente como aquella con una gran capacidad matemática o aquella que al pasarle un determinado test, puntuaba muy alto en el cociente intelectual (nombrado abreviadamente como CI). Sin embargo, son ya numerosas las investigaciones que dejan en el pasado esa concepción unitaria de la inteligencia entendida como una solo capacidad.

Uno de los últimos premios príncipe de Asturias, Howard Gardner, accedió a dicho galardón por su teoría de las inteligencias múltiples, en la que la alta capacidad para los números (como comentábamos antes) es solo una de tantas importantes. Y en esa nueva concepción de la inteligencia que se mide a través de diferentes capacidades, encontramos precisamente a la inteligencia emocional.

Para Salovey y Mayer (1997), que definieron con un gran acierto dicha inteligencia, hablaban de una habilidad mental. Para ser exactos, su definición fue la siguiente: “la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional, y la habilidad parar regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”.

Por tanto, en la medida en que conseguimos una regulación, una percepción, una expresión, una facilitación y una comprensión de nuestras emociones, estamos siendo inteligentes emocionalmente.

En cualquier caso, para no pecar de teóricos, quizás sea más interesante acudir a una de las historias reales de Malcolm Gladwell y su libro Outliers. En ella se nos da a conocer a la persona más inteligente (que haya sido medida su inteligencia) del siglo XX, Chris Langan y Oppenheimer (con un CI algo menor) inventor de la bomba atómica y precursor del proyecto Manhattan. Ambos se encuentran con un problema en su crecimiento vital. En el caso Langan, su madre se olvida de entregar un formulario para un beca (sin ella no podía accedera ese nivel de estudios por su baja economía) en una de las mejores escuelas del mundo. Y en el caso de Oppenheimer, intentó envenenar a su tutor de laboratorio en la universidad.

Muy poca gente conoce a Cris Lang, porque fue completamente incapaz de salvar ese incidente y conseguir la beca, o presentarse al año siguiente a la misma. Decidió volver a su casa, y dedicarse a la granja familiar. Sin embargo, Oppenheimer, a pesar de enfrentarse a una situación mucho más grave, consiguió convencer a los que le juzgaban para solo tener que asistir a unas sesiones con el psiquiatra. De tal forma que siguió avanzando hasta convertirse en una de las personas más importantes de todos los tiempos.

¿Cuál creéis que es la diferencia entre uno y otro? Muy sencillo. Inteligencia emocional. La capacidad de Oppenheimer para manejar las situaciones a través del discurso, anticiparse a lo que querían oír sus jueces (comprensión emocional), y teniendo claro que unas sesiones de psiquiatría no eran nada comparado con el éxito que podía terminar alcanzando (facilitación emocional) le dieron la posibilidad de convertirse en leyenda. Por su parte, Lang, profundamente ofuscado, le dio la espalda al sistema, se rindió y no pudo desarrollar de la mejor forma sus verdaderas capacidades.

En Alegra psicólogos Málaga entendemos la importancia de la inteligencia emocional como la más necesaria. Con ella podemos alcanzar nuestras mayores cotas. Sin ella, tan solo estamos abocados al fracaso.

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