Decálogo para ayudar a tu hijo en deporte

En Alegra Psicólogos Málaga llevamos ya un tiempo bastante amplio observando como día a día aumentan los casos de agresiones en el deporte base. Pero lo que más nos llama lo atención es que esas agresiones provienen de parte de los padres hacía otros niños, otros padres, entrenadores e incluso los árbitros.

Realmente, esta situación nos entristece mucho ya que el deporte base y amateur está dejando de ser una diversión y un entretenimiento muy bueno donde nuestros hijos aprenden a relacionarse con los demás, obtienen valores como el esfuerzo, el compañerismo, el respeto, tolerar la frustración, conviven con la alegría por ganar y la tristeza y la rabia por perder,… En el fondo aprenden a ser persona. Sin embargo, las actuaciones ya vistas y que han sido noticia en los últimos días hacen que cojan miedo y distancia ante este tipo de actividad.

Desde Alegra, Centro de Psicología os queremos ofrecer un decálogo en el que se exponen 10 consejos para ayudar a tu hijo en el deporte como lo que es: DIVERSIÓN.

Nuestros 10 consejos:

–    Anímalo siempre. Tu hijo debe ver que compartes su afición, que le animas a practicarla y tú también disfrutas simplemente con verlo hacer algo que le gusta.

–    Recuerda que tu hijo va a divertirse. Si enfocamos el hecho de que tu hijo practique deporte en la diversión, seguramente comience por probar a hacerlo y terminará por gustarle y divertirse.

–    Eres su padre, no su entrenador. En muchas ocasiones confundimos esta posición, ya que desde la banda o desde la grada muchos padres dan instrucciones a sus hijos, le dicen lo que tienen que hacer,… sin embargo, esto no hará más que confundirlos y que sus padres se conviertan en una fuente de estrés para ellos. Deja que se su entrenador el que le enseñe a participar del juego.

–    Deja que tu hijo elija lo que quiere hacer. Es importante que tu hijo elija el deporte que quiere practicar. No necesariamente si nosotros practicamos una modalidad a nuestro hijo debe gustarle.

–    Refuérzale su esfuerzo en la actividad. El resultado no es lo importante en el deporte base y amateur. Lo realmente interesante es que disfrute y siga practicándolo.

–    No le presiones, le ataques o le grites. Este tipo de conductas, simplemente desembocarán en una falta de motivación para la actividad y terminarán por dejarlo.

–    No hables mal de sus compañeros, entrenadores o árbitros. El niño debe aprender que hay que respetar a compañeros, entrenadores y todos los implicados en el deporte. Si tú los criticas, él los va a criticar también.

–    Los niños del otro equipo son tan niños como el tuyo. Si no queremos que ataquen a nuestro hijo, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros con los otros?

–    Escúchale con atención cuando te cuente lo que ha hecho. No hay nada más reconfortante para tu hijo que una vez realizada la actividad pueda compartir sus impresiones contigo.

    YO PREFIERO A UN NIÑO FELIZ, QUE UN TROFEO ENCIMA DE UN MUEBLE.

Mi hijo es tan bueno que nunca molesta

Existen cientos de miles de familias en nuestro país que por una razón u otra cuentan a sus familiares ó amigos que: “mi hijo es tan bueno que nunca molesta”. Efectivamente es cierto que hay innumerables motivos, ya sean educativos, escolares, temperamentales, etc, que hacen que muchos niños entren dentro de esa engañosa categoría llamada “buenos”.

Sin embargo, lo que en éste artículo nos ocupa y preocupa, dentro de la realidad que vemos a diario en nuestro Centro de Psicología Alegra, son los motivos que inoportunamente malinterpretan los padres pensando que les ha tocado la lotería con su hijo, pero que muy al contrario, significan que el niño se está malcriando.

Queremos ser específicos para que los padres que lean el artículo puedan entender a qué nos referimos. Si mi hija se sienta delante de la tele durante horas y no da un ruido, deberíamos preocuparnos. Si mi hijo se mete en su cuarto a jugar a su consola, y no sabemos de él en las siguientes tres horas, deberíamos preocuparnos. Si mi hija está en un rincón del sofá toda la tarde sin hablar en ningún momento o utiliza monosílabos para contestar, pero vemos que no ha soltado el móvil, deberíamos preocuparnos. Y sin ninguna duda, si mi hijo pasa horas y horas delante del ordenador una vez terminados sus deberes, desde luego deberíamos preocuparnos.

En todos los casos anteriores debemos ser sinceros con nosotros mismos. Es muy cómodo para cualquiera no tener que estar pendiente o en constante interacción con nuestro hijo, pero es la única forma de asegurarnos que no cae en problemas tan importantes como el TDHA, fobia social, adicción a las nuevas tecnologías, depresión, problemas de memoria, motivación, concentración y un largo etc. Por todo esto, realmente ¿”mi hijo es tan bueno que nunca molesta”?

En Alegra invitamos a los padres a entender que la interacción con sus hijos es la mejor fórmula para educarlos y guiarlos en su crecimiento como personas. No se confíen ni se conformen con “niños buenos”, formen a grandes personas.

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