Cuando cambias tus obligaciones por deseos

En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil queremos comenzar éste post lanzando una pregunta a vosotros, los lectores. ¿Estáis seguros de que todo lo que nombráis como obligaciones, realmente lo sean?

Lo preguntamos porque habitualmente en nuestro lenguaje, utilizamos expresiones, verbos, frases hechas e incluso refranes que aportan a una determinada acción, una connotación de obligatoriedad. El problema no es la obligación en sí. Lo complicado llega cuando no somos capaces de cumplir la obligación que nos hemos impuesto. Ahí justamente, pasamos a un estado emocional negativo, que se puede expresar a través de la frustración, la rabia, la ira, la tristeza, etc.

¿Estáis seguros de que todo lo que nombráis

como obligaciones, realmente lo sean?

Queremos poneros ejemplos concretos de formas del lenguaje que nos añaden un plus innecesario de obligación. Por ejemplo: “Debería acabar la carrera éste año”, “tengo que llevarme bien con la mayoría de personas”, “debería mejorar en mi empresa”, “tengo que hacer todo de la mejor forma posible”, “no debería fallar en esto u aquello”. Como veis, lo que predomina son los DEBERÍA y los TENGO QUE. Estas dos expresiones tan comunes en nuestra lengua proporcionan un sentido de obligación a las situaciones que en muchas ocasiones no se corresponden con la realidad, o que en algunos casos, ni si quiera conviene verlas desde esa perspectiva.

La mayoría de situaciones que hemos comentado son más bien cuestiones que desearíamos, pero que no necesariamente tienen que suceder. La diferencia es que cuando pensamos que algo es deseable, estamos abiertos a que a veces se consigue y a veces no. Por lo que cuando no se da la situación como deseábamos, no tenemos esos sentimientos negativos que hemos comentado con anterioridad.

Los “debería y los tengo que” proporcionan un sentido de obligación a las situaciones que en muchas ocasiones no se corresponden con la realidad

 

En conclusión, cuando cambias tus obligaciones por deseos, es decir, los “debería” y “tengo que” por “desearía, me convendría, me gustaría, estaría bien…”, conseguiremos evitar muchas emociones negativas, y enfocaremos la tarea deseada desde un punto de vista de deseo, en lugar de desde un punto de vista de obligación, consiguiendo buenos resultados de forma más habitual.

La paradoja de la ansiedad

Uno de los males más endémicos que asola nuestro mundo en el siglo XXI es la ansiedad. Entendemos por ansiedad, no simplemente esos momentos puntuales en que nos sentimos nerviosos por algo, si no toda esa amalgama de síntomas que pueden llegar a limitarnos hasta el punto de no salir de casa.

Presión en el pecho, malestar en el estómago, temblores, sudoración, dolor en la cabeza, boca seca, mandíbula tensa, taquicardia, pensamientos del tipo “me voy a volver loco”, “me va a pasar algo malo”, “me va a dar un infarto”, son algunas de las reacciones corporales y psicológicas que más habitualmente podemos encontrar cuando sufrimos un problema de ansiedad.

Existen muchas variantes por las cuales pueden dispararse los síntomas anteriormente comentados, desde fobias específicas (como a las agujas y a la sangre, a conducir, o a las alturas), pasando por la agorafobia (problemas con las espacios abiertos), hasta situaciones particulares que se han mal condicionado por un disparo erróneo del sistema nervioso, y desde ese momento nos suscitan los dichosos síntomas.

En Alegra Psicólogos Málaga explicamos lo curiosa que resulta la paradoja de la ansiedad. De forma casi innata, todos en una situación en la que empezamos a sufrir la intensa molestia de un taquicardia o la falta de oxigeno, tendemos a escapar, a intentar distraernos, a hacer en  general cualquier cosa que consiga parar tan desagradable episodio. Sin embargo, tanto los estudios como la realidad clínica, han demostrado que la única forma de superar éste problema, pudiendo dejarlo en un mal recuerdo, es a través de la exposición a la situación que nos dispara los síntomas. Por eso resulta paradójico. Porque necesitamos hacer justamente lo contrario de lo que nos pide el cuerpo, que es huir.

Las pautas para hacer más llevable ésta difícil exposición, las deben enseñar e ir acomodando los psicólogos a cada cliente, porque la sola exposición no sirve. Debe hacerse dentro de unos parámetros concretos para que funcione. Pero si algo ha quedado claro en ésta última década, es que casi la totalidad de casos con problemas de ansiedad en cualquiera de sus vertientes, se recupera completamente tras asistir a terapia con un psicólogo de la rama cognitivo conductual.

No dejes que la paradoja de la ansiedad te limite, acude a Alegra Psicólogos Málaga y véncela para siempre.

Crisis de ansiedad en el deporte

¿Recordáis el caso del jugador de fútbol Kiko Femenía el día de su debut? Este chico, una gran promesa del fútbol profesional sufrió una reacción de su cuerpo tan molesta como habitual en este tipo de ocasiones: un ATAQUE de ANSIEDAD.

Os dejamos un vídeo de ese mismo día. ¿De qué formas creéis que se puede evitar este tipo de manifestaciones? ¿Cómo se pueden solucionar una vez aparecidas?

Si eres deportista, opositor, o sufres en aquellas situaciones de alto rendimiento, ponte en contacto con nosotros, te podemos ayudar!!!

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