Taller: “Modifica la conducta de tu hijo”

Desde Alegra psicólogos Málaga os presentamos el taller “Modifica la conducta de tu hijo” en el que podrás dar respuesta a muchas de las preguntas que te realizas como padre o madre e incluso como interesado en la modificación de conducta.

En el taller “Modifica la conducta de tu hijo” conocerás los cuatro elementos básicos de hoy en día: refuerzos, consecuencias, normas y límites; así como la evolución de la educación desde hace 100 años hasta nuestros días. Identificaremos qué conductas son normales, cuáles son disruptivas, así como qué hacer para controlar las rabietas de los más pequeños. Finalizaremos con una pequeña reseña a las nuevas tecnologías y cómo actuar frente a ellas.

 

Si eres padre, madre, estudiante, profesional de la educación o de la psicología y estás interesado en conocer en profundidad los elementos de la modificación de conducta…no te lo pienses y apúntate en el 951 40 52 66, en nuestro email: info@alegrapsicologia.com o en cualquiera de nuestras redes sociales (Twitter y Facebook).

¡TE ESPERAMOS!

¿Tus hijos reflejan tus manías?

En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil, casi a diario, mostramos a los padres que nos llegan a la clínica la mejor forma de reencauzar la conducta de sus hijos. Habitualmente, intentamos indagar en si aplican bien los castigos, los refuerzos, los premios. Si dan adecuadamente las instrucciones, las órdenes. Si utilizan el leguaje adecuado, si utilizan el contacto físico para imponerse. Nos entrevistamos con el niño, buscando motivaciones, gustos, problemas. Evaluamos todos sus ambientes, casa, colegio, familiares, actividades extraescolares. Pero al final, los padres terminan dándose cuenta en muchos de los casos, sobre todo la parte que tiene que ver con problemas de conducta, que los comportamientos que entienden como inadecuados en sus hijos tienen mucho que ver con malas costumbres de ellos.

Los padres son el primer modelo de

conducta que tienen los hijos.

Lo cierto es que cuando alcanzamos cierta edad, vamos adquiriendo manías porque somos “animales” de costumbres. Los adultos las sobrellevamos de la mejor forma posible pero en niños pueden llamar mucho la atención, y ser perjudiciales. Al lector que sea padre queremos advertirle que si no pone cuidado, tus manías pasarán a tus hijos.

A ciertas edades los padres son las figuras idolatradas de los hijos, entonces, ya sea por imitación, por observación o por absorción, aquellas conductas que sean habituales entres sus padres serán susceptibles de pasar al repertorio conductual del niño.

Si queremos que nuestros hijos lean como costumbre habitual, deberemos leer nosotros, si queremos que sean ordenados, deberemos ser un modelo de orden a su vista, si no queremos que fumen, será más fácil conseguirlo si no nos vean a nosotros hacerlo a diario, o si queremos que sea educados, no deberemos utilizar expresiones ofensivas, insultos, o gritos como medio de comunicación en casa o con otros familiares.

La conclusión es bien sencilla, para cambiar lo que no nos gusta de nuestros hijos, primero deberemos cambiar nosotros como padres.

Estética y adolescencia

La sociedad debería hacer autocrítica de forma periódica. De esa forma, los adultos podrían percatarse del profundo problema que tienen con sus hijos, sobrinos, o nietos.

Cada vez son más las normas estéticas que se imponen desde una edad muy temprana. Y no hablamos de reglas de protocolo que han podido, en mayor o menor medida, demostrar su adecuación o eficacia en según qué círculos. En Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil nos referimos a la infinidad de tendencias que son inoculadas desde los anuncios de juguetes, hasta las vayas publicitarias en que se anuncia un perfume.

“La sociedad debería hacer

autocrítica de forma periódica”

El resultado es observable. Un canon de estética difícilmente alcanzable por la mayor parte de las personas. Sólo un sector de la población tiene unas condiciones genéticas para alcanzar dicho canon con cierta facilidad. El resto necesitan conseguirlo a través de rigurosos cambios en la alimentación, elevados presupuestos en maquillaje y cremas, llegando incluso a operaciones que cambian una variedad partes de su cuerpo. Todo, para adaptarse al canon que se ha impuesto a finales del pasado siglo, y que se sigue aceptando en el comienzo de éste.

Sin embargo, la más terrible de las consecuencias que derivan de lo explicado hasta ahora, es cuando mezclamos dos conceptos, “estética y adolescencia”. Nuestros adolescentes no disponen de las herramientas mentales para enfrentarse al arsenal de anuncios e imágenes que se utilizan para mantener una industria de miles de millones. Ellos viven con frustración sus originales características físicas, ya que las entienden como limitaciones para alcanzar lo que “se espera de ellos”.

Nuestros adolescentes no disponen de las herramientas mentales para enfrentarse al arsenal de anuncios e imágenes.

No es un mal que se restrinja al género femenino, aunque sea el que más habitualmente observamos con problemas. Las inseguridades provocan muy diversos trastornos en ésta edad tan compleja, por lo que deberíamos tomar conciencia y estar atentos cuando se juntan estética y adolescencia.

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