suspendido

     Llega junio y, con él, la playa, la piscina, el calor, los días largos, las fiestas de fin de curso, las vacaciones, y… LAS NOTAS FINALES. Ese cosquilleo en el estómago, esa ansiedad anticipatoria (hay que decir que más acentuada en los padres, que en los propios alumnos. Al fin y al cabo, ellos ya lo saben desde mucho tiempo antes) que no nos deja, en los casos más extremos, ni dormir.
 


Si las notas finalmente son buenas, todo aprobado e, incluso, notas altas, todo está genial, un verano modelo y a disfrutarlo. Pero… ¿y si no son buenas?, ¿y si se ha suspendido? ¡Qué horror! ¡Qué caos! Y la pregunta estrella en estos días: ¿Y ahora qué? ¿Qué hago con él/ella? Porque yo ya no sé hacer. En Alegra Psicólogos Malaga y Puente Genil también lo notamos. Cada día se recurre más a nuestros psicólogos infantiles y juveniles para pedir ayuda en estos casos.

Los gritos solo provocan miedo e inseguridad o,

el contrario, rebeldía

     Tal vez, lo primero que debemos tener en cuenta es el motivo por el que se ha suspendido: por falta de esfuerzo durante el curso o por otros factores ajenos al niño/a (alguna enfermedad, traslado de domicilio,…). Necesitamos saber el motivo para saber cómo actuar en dicha situación. Lo que es cierto, es que ambas circunstancias necesitan de una actuación de los padres para con los hijos.

     Algunas pautas muy básicas son las siguientes:

–    Permanecer tranquilos. Es muy importante mantener la calma, ya que una descarga aireada de nuestra frustración como padres porque nuestro hijo no está cumpliendo nuestras expectativas lleva a los gritos y consecuencias sin sentido que no hacen más que provocar miedo e inseguridad o, por el contrario, rebeldía. Podemos dar un paseo, realizar actividades que incluyen un básico pero no automático cálculo matemático, hacer sudokus,…todo para salir del bucle de pensamiento negativo y destructivo en el que nos encontramos. De esta forma podemos abordar mejor el tema.

–    El niño debe saber que es el responsable de sus notas. De nada sirven los: “me tienen manía”, “es que es muy difícil”, “ha sido mala suerte”,… Esto se llaman atribuciones externas, es decir, todo lo que les pasa a ellos (sobre todo lo negativo) la responsabilidad recae sobre algo o alguien que no es él.

–    Establecer pautas de actuación para el verano. Pautas tan sencillas como estudiar por la mañana un número de horas “X” dependiendo del número de materias que tenga que recuperar. Si cumple, la tarde de ese día la tendrá libre, podrá hacer el plan que más le apetezca como por ejemplo: ir a la piscina/playa, quedar con sus amigos, salir a tomar algo,… En el caso de que no se cumpla el estudio por la mañana, sus privilegios se deben ver limitados. Nunca debemos olvidar que está en su período de vacaciones.

El haber suspendido en verano ya es una consecuencia en sí, siempre que se cumplan las horas de estudio. Por lo tanto, debemos centrar nuestros esfuerzos en organizar bien el tiempo, así como prestarle nuestra ayuda en todo lo que nos lo solicite para llegar al fin que tanto progenitores como hijos queremos: aprobar en septiembre.

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