La siguiente reflexión recogida en el libro de Vicente Simón, llamado “Aprender a practicar Mindfulness”, nos muestra brevemente la dirección que quiere mostrarnos ésta herramienta psicológica. Hablamos de herramienta porque así puede ser usado, pero puede llegar a ser una filosofía de vida. Vivir el día a día desde la percepción del mundo que se puede conseguir a través del mindfulness.

“Haz las paces con la mente enloquecida,

en vez de luchar contra ella”

Ajahn Brahm

Es una disciplina compleja, extensa y con infinitos matices. No podemos desglosar en un solo post todas sus características o formas de práctica, sin embargo, sí podemos explicar una diferencia importante que es interesante conocer de cara a iniciarse en la práctica de la meditación consciente (como muchos la llaman).

Los lectores de Alegra psicólogos Málaga y Puente Genil deben saber que se puede practicar dos formas complementarias y no excluyentes, a saber, Mindfulness formal e informal. Tal y como he explicado con anterioridad, desarrollar la práctica fluida de Mindfulness formal, conlleva tiempo y requiere de la adquisición de conocimientos teóricos sobre los principios de la técnica. Con ella se alcanzan puntos de meditación más profundos, y una mayor comprensión de nuestro mundo interior.

No obstante, el Mindfulness informal tiene sus ventajas. Es fácil de practicar, y se puede llevar a cabo en cualquier lugar y en todo momento. Consiste en tomar conciencia del momento presente que se está viviendo. Eso lo podemos empezar a hacer con tareas muy sencillas como por ejemplo cuando comemos. Intentaríamos observar, sin valorar, sin juzgar, cuales son las sensaciones que se despiertan en mi al introducir y saborear la comida en la boca. Centrar toda mi atención en lo que sucede en mi boca, en los pensamientos que surgen por los sabores con los que estoy entrando en contacto, y con la única regla de no forzar a mi mente a nada. Solo tengo que observar (como si estuviese viendo una película en la televisión) lo que va aconteciendo.

Podemos probar también, ahora que llega el buen tiempo, a realizar éste tipo de práctica en la playa o en un parque a la sombra. Solo necesitaré relajarme y centrar la atención de manera consciente sobre todas aquellas sensaciones que se estén produciendo en mi cuerpo, y todos aquellos pensamientos y emociones que me suscite ese momento. Sin valorarlo, ni juzgarlo, solo observando.

Con el tiempo nos haremos maestros en el manejo de la atención, y tendremos la sensación de saber disfrutar cada cosa en el momento que sucede, viviendo una experiencia única a cada paso.

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