Visualización en el deporte

Antes de cada tiro veo la película dentro de mi cabeza. Esto es lo que veo: primero, me imagino dónde quiero que quede la pelota, blanca y bonita, yaciendo sobre la hierba verde reluciente. Luego, veo la pelota dirigiéndose hacia allí, su sendero y trayectoria e incluso su comportamiento al aterrizar. La siguiente escena me muestra el tipo de swing que convertirá la fabulosa imagen en realidad. Estas películas caseras son la clave de mi concentración y mi enfoque positivo en cada tiro”.

         Jack Nicklaus (Mejor golfista de todos los tiempos)

 

El anterior extracto es un pequeño relato que Jack Nicklaus expresó al ser preguntado por la razón de la alta eficacia de sus tiros en un campo de golf. Él decía que ejecutar un buen tiro en golf es 10% swing, 40% postura y preparación, 50% la imagen mental de ejecutar el tiro. Pero este es sólo un ejemplo de la multitud de deportistas de éxito que, a lo largo de la historia, y a día de hoy siguen utilizando una técnica de imaginación para preparase en las competiciones: La visualización.

A través de la visualización se pueden recrear

 experiencias positivas previas o proyectar

nuevos eventos para prepararse mentalmente para la acción.

 

La visualización en el deporte es una forma de simulación, se refiere a la creación o recreación de una experiencia en la mente. Puede estar constituida de hechos anteriores a la competición actual, o de imágenes deseadas y futuribles en el corto plazo, lo cual hace que la experiencia posterior ya sea conocida por el deportista, con el beneficio de poder corregir sus fallos mentalmente antes de ejecutarlos. Las sensaciones percibidas en esta técnica son muy similares a la experiencia sensorial verdadera, si bien el proceso sucede por completo en la mente. Una buena visualización incluye a nivel mental: imágenes, sensaciones, audiciones,…

Si te gustaría conocer más de esta técnica y aprender a ponerla en práctica, ponte en contacto con Alegra Psicólogos Málaga y Puente Genil, y nuestro psicólogo deportivo resolverá todas tus dudas.

Mi niño no come, ¿qué hago?

Todos conocemos a esa familia en la que la hora de la comida es un auténtico caos y suplica: Mi niño no come nada, ¿qué hago? ¡Ya no se qué hacer!. Pueden ocurrir diferentes situaciones, pero se hace de todo excepto comer. Los niños reclaman continuamente la atención de sus padres y hacen cualquier cosa por conseguirla. En este post, desde Alegra Psicólogos Málaga os dejamos algunos consejos para no sucumbir a la llamada de interacción de los hijos y comenzar a instaurar pautas adecuadas en las comidas.

 

SENCILLAS PAUTAS A LA HORA DE COMER

–    No poner raciones excesivas: Si los niños quieren repetir, podrán hacerlo después bajo petición de ellos mismos.

–    No llevar el postre a la mesa antes de terminar la comida: de esta forma evitamos que los niños dejen comida en el plato para comerse el postre lo antes posible.

–    Establecer un tiempo límite para las comidas: No pedimos a los niños que se den prisa en comer, pero sí que deben tener un tiempo máximo para ello.

–    Cuando se esté terminando el tiempo de comer: se les avisa para que sean conscientes de que si no terminan, se les retira el plato de la mesa.

–    Si el niño no quiere comer: se le retirará el plato de la mesa cuando haya transcurrido el tiempo estipulado para dicha comida y toda la familia haya terminado de comer.

–    Si queremos que los más pequeños comiencen a comer lo mismo que el resto de la familia: debemos hacerles ver que ese momento es especial, que ya es “grande”, y come lo mismo que los mayores.

–    Reforzar la conducta que queremos que se repita: por ejemplo, el haber comido genial hoy. “Eres todo un campeón”, “qué orgullos@ estoy de ti”,…

–    Reforzar el esfuerzo: aunque no se lo coman todo, cuando se está intentando instaurar una nueva conducta en el repertorio del pequeño, es importante reforzar el simple hecho de esforzarse a conseguir lo que se ha propuesto, independientemente del resultado.

Las respuestas emocionales ante las lesiones deportivas

Por todos es conocido los magníficos beneficios que tiene el deporte para la salud humana tanto física como psíquica. Seguramente sea de las actividades que más esfuerzo requiere y, a la vez, que mas recompensa devuelve a la persona que practica. Sin embargo, el deporte lleva asociado una de las situaciones más difíciles de aceptar por parte del deportista: las lesiones. Las consecuencias de éstas son claramente físicas, pero también existe la variable psicológica influyente, primero en el momento de producirse la lesión y, segundo y, tal vez más considerable, en la rehabilitación de la misma, dónde una psique sana y robusta hace que la recuperación sea mucho más llevadera e incluso acortar los tiempos de tratamiento de adaptación.

Desde Alegra Psicólogos Málaga ofrecemos un conocimiento sobre las respuestas emocionales ante las lesiones deportivas que sufren la mayoría de los deportistas. Cuando se comenzó a examinar la psicología de las lesiones deportivas, numerosos autores pensaron que la reacción de la persona lesionada era similar a la respuesta que muestran los individuos ante la pérdida de un ser querido (muerte o separación), por lo que suelen atravesar un proceso de duelo con sus cinco etapas establecidas:

  1. Negación.
  2. Enojo.
  3. Negociación.
  4. Depresión.
  5. Aceptación y reorganización.

Sin embargo, con el paso del tiempo y el aumento de investigaciones, se demostró que las respuestas emocionales ante las lesiones deportivas no siguen un patrón establecido en estas cinco fases, ni todos los deportistas pasan por las mismas fases. Aunque estas respuestas no son fijadas ni ordenadas, cabe esperar que los individuos lesionados muestren tres categorías de respuestas (Udry y cols., 1997):

  1. Procesamiento de la información relacionada con la lesión: el deportista lesionado se concentra en la información vinculada con el dolor que le provoca la lesión, es consciente de la magnitud de la lesión, pregunta cómo sucedió y reconoce las consecuencias negativas y los inconvenientes que le causa.
  2. Trastorno emocional y conducta reactiva: al decirle al deportista que se ha lesionado, éste puede sufrir agitación emocional, experimentar emociones alteradas entre el positivismo y el negativismo, sentirse emocionalmente vacío, experimentar sentimientos de aislamiento y desconexión, y tener una sensación de chock, incredulidad, negación o autocompasión.
  3. Expectativas y estrategias de afrontamiento positivas: el deportista acepta la lesión y la afronta, dejando de lado el problema y centrándose en la solución (recuperarse), comienza a hacer esfuerzos para manejarla con éxito, muestra una buena actitud, es optimista y experimenta un alivio al sentir que progresa.

La inmensa mayoría de los individuos lesiones en deporte atraviesan estos procesos emocionales. Sin embargo el tiempo que se tarda en pasarlo es muy variable de unos a otros. Lo que si sabemos a ciencia cierta es que el período inmediatamente posterior a la lesión se caracteriza por las emociones más negativas.

Decálogo para ayudar a tu hijo en deporte

En Alegra Psicólogos Málaga llevamos ya un tiempo bastante amplio observando como día a día aumentan los casos de agresiones en el deporte base. Pero lo que más nos llama lo atención es que esas agresiones provienen de parte de los padres hacía otros niños, otros padres, entrenadores e incluso los árbitros.

Realmente, esta situación nos entristece mucho ya que el deporte base y amateur está dejando de ser una diversión y un entretenimiento muy bueno donde nuestros hijos aprenden a relacionarse con los demás, obtienen valores como el esfuerzo, el compañerismo, el respeto, tolerar la frustración, conviven con la alegría por ganar y la tristeza y la rabia por perder,… En el fondo aprenden a ser persona. Sin embargo, las actuaciones ya vistas y que han sido noticia en los últimos días hacen que cojan miedo y distancia ante este tipo de actividad.

Desde Alegra, Centro de Psicología os queremos ofrecer un decálogo en el que se exponen 10 consejos para ayudar a tu hijo en el deporte como lo que es: DIVERSIÓN.

Nuestros 10 consejos:

–    Anímalo siempre. Tu hijo debe ver que compartes su afición, que le animas a practicarla y tú también disfrutas simplemente con verlo hacer algo que le gusta.

–    Recuerda que tu hijo va a divertirse. Si enfocamos el hecho de que tu hijo practique deporte en la diversión, seguramente comience por probar a hacerlo y terminará por gustarle y divertirse.

–    Eres su padre, no su entrenador. En muchas ocasiones confundimos esta posición, ya que desde la banda o desde la grada muchos padres dan instrucciones a sus hijos, le dicen lo que tienen que hacer,… sin embargo, esto no hará más que confundirlos y que sus padres se conviertan en una fuente de estrés para ellos. Deja que se su entrenador el que le enseñe a participar del juego.

–    Deja que tu hijo elija lo que quiere hacer. Es importante que tu hijo elija el deporte que quiere practicar. No necesariamente si nosotros practicamos una modalidad a nuestro hijo debe gustarle.

–    Refuérzale su esfuerzo en la actividad. El resultado no es lo importante en el deporte base y amateur. Lo realmente interesante es que disfrute y siga practicándolo.

–    No le presiones, le ataques o le grites. Este tipo de conductas, simplemente desembocarán en una falta de motivación para la actividad y terminarán por dejarlo.

–    No hables mal de sus compañeros, entrenadores o árbitros. El niño debe aprender que hay que respetar a compañeros, entrenadores y todos los implicados en el deporte. Si tú los criticas, él los va a criticar también.

–    Los niños del otro equipo son tan niños como el tuyo. Si no queremos que ataquen a nuestro hijo, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros con los otros?

–    Escúchale con atención cuando te cuente lo que ha hecho. No hay nada más reconfortante para tu hijo que una vez realizada la actividad pueda compartir sus impresiones contigo.

    YO PREFIERO A UN NIÑO FELIZ, QUE UN TROFEO ENCIMA DE UN MUEBLE.

Enseñar valores a sus hijos

En cada ocasión que desde Alegra, Centro de Psicología tenemos la oportunidad de impartir una escuela de padres o un taller sobre cómo podemos educar a nuestros hijos planteamos la misma pregunta: ¿Cuál es la principal diferencia que se ve entre la educación de hace unos años y la educación que se da en nuestro día a día? La respuesta suele ser muy similar: “antes, dar un tortazo a tu hijo (e incluso el profesor al alumno) era mano de santo. Ahora, por eso mismo, te pueden denunciar. Así no se puede”.

Evidentemente, esa es una diferencia, que muchos padres toman algo muy restrictivos para ellos, ya que no tienen esa arma para “educar”. Desde nuestro centro, vemos que hay un cambio mucho más grande y profundo entre ambos tiempos. ¿En qué estamos educando? Hace unos años, nuestros padres y abuelos, dentro de lo autoritario que era el modelo, se educaba para enseñar valores a sus hijos: responsabilidad, respeto, esfuerzo, constancia,… ¿nos suenan? A día de hoy, mientras nuestro hijo saque buenas notas y cuando esté en casa, no haga mucho jaleo…nos conformamos.

Realmente, desde Alegra, Centro de Psicología creemos que nos estamos equivocando. Debemos volver a antiguos hábitos en cuanto a que los hijos pueden realizar tareas y actividades que les ayuden a crecer como personas autosuficientes y aprendan que para conseguir un objetivo es necesario un esfuerzo previo. Por esto, hoy os enseñamos cómo podemos enseñar valores en casa como el esfuerzo. Dinámicas muy sencillas del día a día pueden ayudarnos a conseguirlo:

–    Explicarles a los niños qué es el esfuerzo y por qué es importante esforzarse. Debemos enseñarles que todo esfuerzo tiene su recompensa, independientemente del objetivo propuesto. Si nos esforzamos, lo conseguiremos.

–    Debemos propiciar situaciones en las que deben esforzarse para llegar a un objetivo. Aquí es muy importante jugar con reforzadores, que hagan que se motive para volver a realizar la actividad o tarea. Siempre reforzando el esfuerzo, sin fijarnos en el resultado posterior.

–    Es muy importante que enseñemos a nuestros hijos las dos cara de la moneda de la vida, con esfuerzo podemos conseguir lo que nos propongamos. Pensando que ya nos llegarán las oportunidades y que estando quietecitos llegaremos lejos,… será difícil de conseguir los objetivos que nos marquemos. En definitiva, no debemos sobreprotegerlos.

–    ES MUY IMPORTANTE: tenemos que dar ejemplo. Somos su mayor punto de referencia. Estamos enseñando a nuestros hijos a que se esfuercen. ¿Qué mejor forma de demostrárselo que predicando con el ejemplo? Qué nos vean esforzándonos por conseguir el éxito en una de nuestras propuestas es la mejor forma de que se animen a hacerlo ellos.

Terminamos planteándoos una pregunta: ¿Qué queremos para nuestros hijos? ¿Qué estén calladitos o que sepan desenvolverse en la vida? Enseñar valores a sus hijos es la mejor forma de responderla.

Crisis de ansiedad en el deporte

¿Recordáis el caso del jugador de fútbol Kiko Femenía el día de su debut? Este chico, una gran promesa del fútbol profesional sufrió una reacción de su cuerpo tan molesta como habitual en este tipo de ocasiones: un ATAQUE de ANSIEDAD.

Os dejamos un vídeo de ese mismo día. ¿De qué formas creéis que se puede evitar este tipo de manifestaciones? ¿Cómo se pueden solucionar una vez aparecidas?

Si eres deportista, opositor, o sufres en aquellas situaciones de alto rendimiento, ponte en contacto con nosotros, te podemos ayudar!!!

¿Sabemos los padres utilizar los grupos de Whatsapp del cole? Recomendaciones para ello.

El boom de las nuevas tecnologías en la sociedad actual ha sido tal que, en muchas ocasiones, nos vemos desbordados por ellas. A todos nos gustan aquellos artilugios o nuevos sistemas que nos facilitan la vida, nos proporcionan información al instante e incluso nos permiten poder hablar con quién queramos a cualquier hora, no solo cerca de nuestro lugar, sino en cualquier parte del planeta Tierra. En rasgos generales, todo esto es maravilloso, puesto que es mucho más sencillo acceder a cualquier tipo de servicio cómo y cuándo se quiera. El problema llega cuando hacemos un mal uso de estas geniales nuevas tecnologías. Precisamente esto ocurre en la mayoría de ocasiones en los ya famosos grupos de Whatsapp del cole, más bien, de los padres del cole.

Ocurre que hace unos años, la forma de transmitir las noticias entre el colegio y los padres de sus alumnos era mediante carta entregada a los niños para llevarla a casa, mediante llamada del profesorado directamente o incluso a través de una reunión los lunes por la tarde en el aula donde imparten clase cada día. Como hemos comentado anteriormente, la llegada de las nuevas tecnologías ha cambiado nuestra forma de acceder a la información y por supuesto, también a la información del colegio. A día de hoy, raro es el padre o la madre que tiene a su hijo en edad escolar (preferentemente infantil, primaria o primeros cursos de la ESO) que no está inmerso en un grupo de Whatsapp con los demás padres de la clase de su hijo. Estos grupos están muy bien si sabemos hacer un buen uso de ellos. El problema es que, inconscientemente, no lo hacemos: atacamos al profesorado, entramos en disputa con otros padres, nos hacemos la agenda de nuestro propio hijo y le llevamos las tareas, los exámenes, los trabajos, las quedadas,…

Todas estas malas prácticas que comentamos hacen que los padres se encuentren en un estado de agitación y nerviosismo continuo por: “mi hijo va peor que sus compañeros”, “no se entera de nada”, “éste profesor es que lo tiene enfilado”, “este padre siempre intenta quedar por encima de los demás”,… Todos estos elementos son negativos, pero si nos ceñimos a la repercusión en el crecimiento y en la maduración de nuestros hijos, lo más grave es: ser la agenda de nuestros hijos.

Siendo la agenda de nuestros hijos estamos dejando de lado la enseñanza de algunos de los valores más importantes que los niños deben adquirir cuando están en edad escolar. Esfuerzo, responsabilidad, compromiso, respeto, sinceridad, honestidad,… podría seguir enumerando valores que estamos dejando de lado con estas prácticas. Resulta que no sólo influimos en este tipo de valores, sino también en ciertas respuestas cognitivas como la atención, la cual no se ejercita, ya que cuando llegan a casa, mamá o papá sabe perfectamente los deberes que tiene que hacer y los exámenes para los que tiene que estudiar, incluso aquellas partes de la materia que no son muy relevantes y, por lo tanto, pueden omitir.

Desde Alegra, Centro de Psicología queremos daros algunos consejos de cómo utilizar los grupos de Whatsapp del cole para el beneficio de los más pequeños de las casas:

  1. Envía y recibe información sin juzgar la misma. Simplemente entérate de lo que se anuncia. Intercambia información útil para los pequeños.
  2. Respeta la intimidad de los niños. Como padre no tienes por qué saber absolutamente todo sobre tu hijo. Deja que aprenda a solucionar sus propios problemas dentro de su edad.
  3. No hagas comentarios negativos sobre el profesorado, padres o demás alumnos. Sé lo más neutral posible con respecto a este tema. Nada de comentarios como: “no me gusta como da clase este hombre”, “esta mujer manda demasiados deberes, así no tienen tiempo para nada”, “con este profesor es imposible”,…
  4. Cuando se reciba una información, tómate un tiempo para pensar sobre esa información, en muchas ocasiones puede estar sesgada por la frustración de la persona que lo escribe.
  5. No compartas en el grupo ningún tipo de contenido privado.
  6. No difundas rumores. Como hemos comentado, solo da información útil para los demás.En resumen, el pequeño debe aprender que las responsabilidades de clase son cosa suya, que les va a servir como aprendizaje y seguir avanzando en su vida. De nada sirve, que sobreprotejamos a los niños, ya que así estamos alimentando personas que el día de mañana tendrán continuos conflictos y mala conducta incluso llegando a agresiones con sus propios padres.

En resumen, el pequeño debe aprender que las responsabilidades de clase son cosa suya, que les va a servir como aprendizaje y seguir avanzando en su vida. De nada sirve, que sobreprotejamos a los niños, ya que así estamos alimentando personas que el día de mañana tendrán continuos conflictos y mala conducta incluso llegando a agresiones con sus propios padres.

Utilicemos los grupos de WhatsApp del cole para beneficiar el buen crecimiento de nuestros hijos.

¿Cómo educar a nuestros hijos hoy en día?

¿Cómo educar a nuestros hijos hoy en día? ¿Alguna vez nos hemos hecho esta pregunta? Si formulamos ésta cuestión a cualquier padre o madre que veamos por la vía pública, en su amplia mayoría, nos contestará: ¡qué mi hijo/hija sea feliz! Parece algo muy lícito ese pensamiento, y seguramente, todos querríamos lo mismo. Pero, ¿cómo hacemos que nuestros hijos sean felices? ¿Hay una pastilla para ello? ¿Hay fórmulas mágicas? ¿Felicidad y esfuerzo son conceptos totalmente contrarios? Vamos a desgranar un poco todo estas interrogantes.

La forma de educar a nuestros hijos hace unos años, era la educación que recibían nuestros padres de nuestros abuelos y, que con algunas variaciones, hemos recibido nosotros de nuestros padres estaba definida por algo que en la actualidad nos parece horroroso: AUTORIDAD. Los padres eran respetados. En muchos casos ese respeto provenía del miedo que daba a los hijos no hacer algo como sus progenitores esperaban y la forma de que aprendieran la lección era un castigo positivo (aplicación de un estímulo aversivo, un guantazo e incluso un correazo). Todo esto ha producido el condicionamiento AUTORIDAD-CASTIGO FÍSICO. Ser autoritario, no significa infligir dolor, sino crear unas normas y unos límites claros que se deben cumplir para el buen funcionamiento del hogar. La principal diferencia entre unos padres autoritarios y unos DEMOCRÁTICOS es que los primeros imponen sus normas y sus límites a su antojo, y los segundos llevan a cabo un proceso de “negociación” con sus hijos para poner unas reglas claras, justas y en las que ambos estén de acuerdo.

Son muchos los padres que nos llegan a consulta expresándonos: “nuestro hijo/hija en el colegio se comporta muy bien, pero es llegar a casa…”. ¿Qué está ocurriendo? En la mayoría de ocasiones se trata simplemente de una falta de normas y límites en casa a la hora de educar a nuestros hijos. En el colegio se comporta correctamente porque desde que entró ha sabido que quien “manda” en clase es el profesor, que debe seguir las normas del colegio, que tener unos valores como respeto al profesorado, a los compañeros, a la infraestructura,… y, por supuesto, que si no se cumplen dichos requisitos, se tiene una consecuencia, la cual SE CUMPLE. Hago hincapié en “se cumple”, puesto que la inmensa mayoría de los castigos que se ponen en casa, aparte de ser desproporcionados, nunca se cumplen, por lo que los hijos entienden inconscientemente: “da igual que me adviertan de una consecuencia, sé que nunca se cumple”. En este momento, el respeto a los padres está perdido. Unas normas claras, concisas y consensuadas es la mejor manera de que nuestros hijos adquieran valores, toleren la frustración, aprendan a reaccionar ante un NO…y todo ello sin que formen un espectáculo cada vez que ocurra. Que no se adueñe de nosotros el: “he castigado a mi hijo, que pena me da verlo así, ya ha estado bastante tiempo, le voy a levantar el castigo”. ¡¡ERROR!!

Desde aquí hago una invitación a los padres a que se formen en pautas educativas, unas pautas muy sencillas de aplicar y que harán que nuestros hijos sean mejores personas, adquieran valores, sepan respetar, aprendan que el esfuerzo produce recompensas,…podría seguir enumerando muchas más características, pero lo que deberíamos promover sobre todo es que sean AUTOSUFICIENTES. El ser autosuficientes les hará ser FELIZ.

Miguel Vadillo Padilla
Psicólogo infantil-juvenil
Alegra, Centro de Psicología

 

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