Los valores del deporte en nuestros hijos

En Alegra Psicólogos Málaga tratamos a diario con niños. Tanto menores de 12 años, como adolescentes. En no pocas ocasiones, cuando nos sentamos a acordar con los padres las nuevas normas, límites, consecuencias y premios, el deporte (generalemente entendido como actividad extraescolar) sale para formar parte de alguno de esos grupos. Nos esforzamos en mostrar a los padres de esos chavales, que el deporte nunca debería ser una moneda de intercambio, sino un aspecto cotidiano más dentro del horario semanal.

Inculcar los valores del deporte en nuestros hijos supone generar todo un abanico de beneficios en ellos. Por su puesto, a nivel de desarrollo motor es importantísimo, pero a nivel cognitivo no lo es menos. Mejora su concentración, su atención, su capacidad de planificación, su coordinación, su bienestar psicológico general. Dicho todo esto, lo más importante es que todavía mejora algo más. Sus principios y valores, tan faltos e inexistentes en nuestra sociedad actual.

Los valores del deporte implican sacrificio, actitud, esfuerzo, colaboración para alcanzar una meta individual o grupal, compromiso, ayuda a los demás, constancia, y un largo etcétera, que no lo olvidemos, incluye a la salud. Éstos, entre otros muchos, son principios que cualquier persona que quiera alcanzar unas mínimas cotas de éxito debería tener. Por tanto, si a través de la práctica deportiva conseguimos que nuestros hijos los interioricen, haciéndolos suyos, y los desarrollen, les estaremos dando la mejor de las educaciones posibles para que se conviertan en adultos dignos de admiración.

Lleven y apunten a sus hijos a practicar deporte, pues resulta la mejor de las formulas para conseguir que crezca equilibrado y feliz.

La voluntad humana

En la última década se ha avanzado enormemente en la investigación del campo de la voluntad humana. A menudo, se creía en ésta aptitud como un carácter invariable, algo así como nuestro color de ojos. Sin embargo, gracias a la labor científica, vamos descubriendo nuevas cuestiones sobre ésta fascinante peculiaridad del ser humano.

En Alegra Centro de Psicología, nos encontramos habitualmente al dar nuestras sesiones con dicha característica. La voluntad aparece aquí y allá para favorecer o estorbar en los tratamientos llevados a cabo por los clientes. Pero como psicólogos, siempre explicamos, que ésta puede ser nuestra mayor amiga. Puede favorecer todos y cada uno de los procesos que necesitemos iniciar o prolongar. Así pues, procuramos inculcar la idea de que la voluntad es una aptitud, y como tal, es entrenable, modificable, moldeable… en definitiva, susceptible de ser adaptada a aquello que nos ha de procurar beneficio.

La mayoría de problemas, al igual que la mayoría de desafíos, se encuentran con el obstáculo de tener que cambiar hábitos, pensamientos, realizar esfuerzos anteriormente inabordables, exponerse a miedos muy temidos o reformar mi conducta para mejorar la de mi hijo. Todos ellos tienen algo en común, la voluntad para poder hacerlo. En Alegra instruimos a la persona para que consiga modificar mediante pensamientos y conductas ésta capacidad, lo que llevará a su vez a un cambio cerebral de las dos estructuras encargadas de proporcionar un mayor autocontrol en nuestra vida. Ese cambio biológico a nivel de organismo, será estable en el tiempo, y conseguiremos ser mejores en lo que nos propongamos.

Por tanto, cualquier día es bueno para convertirte en una persona capaz de aumentar la voluntad de cada uno y convertirla en la amiga que te hará afrontar tus mayores dificultades o conseguir tus más emocionantes desafíos.

¿Dieta estricta o régimen bien construido?

En nuestra sociedad ¿quién no se ha propuesto, habitualmente para empezar el día de año nuevo, comenzar una dieta para alcanzar su peso ideal? Lo cierto es que es extraordinariamente frecuente que las personas comiencen y abandonen dietas con relativa facilidad. La razón o razones pueden ser muy evidentes. Esas dietas, casi siempre se forman de pseudoconocimientos que hemos ido adquiriendo aquí y allá. “Tal alimento es el demonio”, “ésta infusión es milagrosa”, “el pan y la cerveza engordan mucho”, “la piña hace que expulsemos las grasas”….si se me permite la expresión, hacemos un batiburrillo de datos y conformamos una dieta, normalmente muy estricta en lo que a alimentos, cantidades y variedad se refiere. Suele conllevar un esfuerzo titánico mantenerla. Y además, en no pocas ocasiones, nos encontramos con una ausencia de resultados en los tiempos esperados.

Por tanto, mejor ¿dieta estricta o régimen bien construido? En las dietas se puede decir que fallan los conocimientos sobre alimentación (cantidades, grupos de alimentos, mitos infundados, etc), la motivación (que se agota si se basa en un mal objetivo como el físico), la constancia (si el nivel de restricciones es muy alto agotamos nuestra voluntad) y los tiempos propuestos (que son diferentes en cada persona y nunca deben ser a corto plazo).

Desde Alegra Centro de Psicología, basándonos en las investigaciones y en nuestra experiencia con las personas, mostramos que la verdadera solución está en entender el cambio en la alimentación como un verdadero cambio en nuestras costumbres. Por eso, lo llamamos régimen alimenticio. Porque es algo que no se incorpora de forma eventual. Será nuestra manera de comer a partir de ese momento.

La forma de alimentarnos que proponemos incluye saber qué se come, por qué se come eso y no lo otro, cuándo se come y cuando no, con qué objetivo (no puede, ni debe ser otro que la mejora a largo plazo de nuestra salud), sabiendo claramente cuáles deben ser los límites en los alimentos más problemáticos, pero dejando un margen para comerlos habitualmente, y proponiendo pocos plazos temporales, debido a que nuestro cambio se pretende llevar a cabo para siempre, por lo que resulta poco convincente esperar nada “para el mes que viene”

La conclusión a la que debemos llegar es que una dieta nos llevará ineludiblemente al fracaso, y un régimen bien construido nos puede cambiar la vida para siempre.

Mi hijo es tan bueno que nunca molesta

Existen cientos de miles de familias en nuestro país que por una razón u otra cuentan a sus familiares ó amigos que: “mi hijo es tan bueno que nunca molesta”. Efectivamente es cierto que hay innumerables motivos, ya sean educativos, escolares, temperamentales, etc, que hacen que muchos niños entren dentro de esa engañosa categoría llamada “buenos”.

Sin embargo, lo que en éste artículo nos ocupa y preocupa, dentro de la realidad que vemos a diario en nuestro Centro de Psicología Alegra, son los motivos que inoportunamente malinterpretan los padres pensando que les ha tocado la lotería con su hijo, pero que muy al contrario, significan que el niño se está malcriando.

Queremos ser específicos para que los padres que lean el artículo puedan entender a qué nos referimos. Si mi hija se sienta delante de la tele durante horas y no da un ruido, deberíamos preocuparnos. Si mi hijo se mete en su cuarto a jugar a su consola, y no sabemos de él en las siguientes tres horas, deberíamos preocuparnos. Si mi hija está en un rincón del sofá toda la tarde sin hablar en ningún momento o utiliza monosílabos para contestar, pero vemos que no ha soltado el móvil, deberíamos preocuparnos. Y sin ninguna duda, si mi hijo pasa horas y horas delante del ordenador una vez terminados sus deberes, desde luego deberíamos preocuparnos.

En todos los casos anteriores debemos ser sinceros con nosotros mismos. Es muy cómodo para cualquiera no tener que estar pendiente o en constante interacción con nuestro hijo, pero es la única forma de asegurarnos que no cae en problemas tan importantes como el TDHA, fobia social, adicción a las nuevas tecnologías, depresión, problemas de memoria, motivación, concentración y un largo etc. Por todo esto, realmente ¿”mi hijo es tan bueno que nunca molesta”?

En Alegra invitamos a los padres a entender que la interacción con sus hijos es la mejor fórmula para educarlos y guiarlos en su crecimiento como personas. No se confíen ni se conformen con “niños buenos”, formen a grandes personas.

El amor y las matemáticas

¿Utilizarías las matemáticas para encontrar a tu pareja ideal? Existen multitud de algoritmos que nos ayudan a encontrar las persona más afín y poner de relieve una gran relación entre el amor y las matemáticas.
Desde Alegra, los psicólogos que formamos el equipo tanto en Málaga como en Puente Genil, hemos comprobado que cierto nivel de estructuración a la hora de buscar pareja es importante para aumentar las probabilidades de éxito futuro. Es decir, para que, una vez hemos encontrado a esa persona, sea posible mantener prolongadamente esa relación.
El siguiente artículo nos muestra diferentes perspectivas al respecto, pero sin duda, la más recomendable es empezar por conocernos lo suficiente como para tener claro qué es lo que queremos.
Aunque a todos nos surge la duda ¿verdad? ¿Qué relación habrá entre el amor y las matemáticas?

El amor y las matemáticas: http://bit.ly/1PWtrMQ

¿Para qué sirve aprender Mindfulness y qué usos le puedo dar?

Mucha gente nos pregunta: ¿Para qué sirve aprender Mindfulness?

Primero decir que: “el Mindfulness es un estado de conciencia centrada en el presente, no elaborativa, y no enjuiciadora, en la cual, cada pensamiento, sentimiento ó sensación que surge en el campo atencional es reconocido y aceptado tal y como es” (Kabat-Zinn, 1990; Segal, Williams y Teasdale, 2002; Shaphiro y Schartz, 1999), a muchos les sonará a “chino”.

A razón de lo comentado, parece interesante definir éste concepto de forma más sencilla. Podemos decir que es una forma especial de prestar atención de forma intencionada sobre todo aquello que está sucediendo en el momento presente. Y con “todo aquello”, nos referimos a nuestra respiración, a cualquier sensación fisiológica (frio, calor, sudoración, hormigueo en la piel), cualquier sentimiento/emoción, cualquier estímulo externo (como los sonidos que en ese momento se estén dando a nuestro alrededor, o los colores que se formen en el cielo al atardecer). A esa forma de “fijarnos” con absoluta dedicación en todo lo descrito anteriormente, mientras nos aseguramos de no juzgar, ni categorizar de ninguna forma lo observado, simplemente aceptando lo que vemos, oímos, o notamos, sería el comienzo de la práctica de Mindfulness.

Los matices en el uso de ésta técnica marcan la diferencia con otras estrategias parecidas en la forma pero no en el fondo. El Mindfulness no es una técnica de relajación (aunque en ocasiones pueda notarse éste efecto), no es religión (aunque sus orígenes sean de budistas), no supone en ningún caso escapar de los problemas (ni emocionales, ni de ningún otro tipo), y tampoco es dejar la mente en blanco. Cuando nos ponemos a pensar para qué sirve aprender Mindfulness, podemos decir que su práctica implica lo que en español se dice “atención plena”, “conciencia plena” y en definitiva “darnos cuenta” de los pensamientos, sentimientos, y sensaciones que experimentamos, pero como si solo fuésemos un espectador que puede observarlos sin emitir un juicio sobre lo que ve o buscando soluciones ante lo que podría entenderse como un problema. Simplemente aceptando la totalidad de lo que sucede. Y siguiendo con la importancia de los matices, esa aceptación no supone resignación, conformismo o indiferencia, sino más bien significa que entendemos lo que pasa sin llevar a cabo una acción sobre eso, más allá de la atención plena.

En dos ejemplos, ¿qué sería Mindfulness y qué sería lo contrario?

Veamos, el típico ejemplo de lo contrario lo tenemos cuando un domingo cualquiera, mientras disfrutamos de un día de playa, o una buena comida, o un sencillo helado, nos paramos y recordamos que al día siguiente tenemos que trabajar. En ese momento, el deleite y el disfrute de ese helado es interrumpido por un pensamiento que nos aleja del presente y nos acerca a la ansiedad del futuro, provocando que no podamos observar toda la intensidad del sabor del helado, en el día de descanso mientras notamos el calor del sol y la brisa de verano.

Un ejemplo de inicio de Mindfulness sería entrar en una gran catedral como pueda ser la sagrada familia de Barcelona, y observar cómo nuestros ojos se abren de par en par, nuestra mente disfruta de cada detalle singular y diferente a cualquier cosa que hayamos visto, aceptar sin límites cómo nos invade una sensación especial por el estomago y el vello de la dermis que se pone de punta al estar contemplando la magnitud descomunal de una obra maestra. Finalmente, de dirige la atención a cada pensamiento y al asombro general que ha provocado la visión en ese momento, sin hacer nada más al respecto, solo “dándose cuenta” de la misma.

En los párrafos anteriores hemos visto una de las dos formas de práctica de Mindfulness, la informal; puesto que como en cualquier otra enseñanza de la vida, para mejorar, necesitaríamos tomar posteriormente la vía formal que se puede alcanzar a través de cursos y talleres impartidos por profesionales en éste sector.

Una de las posibles conclusiones es que si prestamos verdadera atención a lo que experimentamos, sea “bueno ó malo”, si aceptamos cada emoción tal y como se produce, si cada sensación es percibida, observada y experimentada en el presente, podremos decir que a grandes rasgos, estamos practicando Mindfulness, lo cual nos permitirá aprender, pero sobre todo disfrutar de cada detalle de nuestras vidas.

El peligro de los mitos del cannabis en la adolescencia

En este artículo se responden algunas cuestiones que surgen a raíz de la necesidad de información que existe si queremos llevar a cabo una buena concienciación de los jóvenes (y adultos) de nuestra sociedad.

¿Cuál es la percepción social sobre el consumo de cannabis en adolescentes?

Actualmente, el cannabis es la droga ilegal más consumida en el mundo, especialmente entre adolescentes y jóvenes, siendo la edad de inicio cada vez más temprana. Desgraciadamente su consumo no genera, aparentemente, preocupación social, aunque las investigaciones ponen cada vez más de manifiesto que acarrea muy diversos e importantes problemas psíquicos, especialmente cuando se dan las circunstancias de edad de inicio temprana, policonsumo (varias drogas), abuso, etc.

Los propios jóvenes perciben las consecuencias negativas del consumo de cannabis: pérdidas de memoria, dificultades para trabajar o estudiar, tristeza, ganas de no hacer nada, y faltas a clase. Pero normalmente, colocan el origen de éstos síntomas en cuestiones diferentes del propio consumo de la droga. Incluso en aquellos casos en los que aceptan que es la sustancia la culpable del problema, asumen lo que entienden que es un “pequeño costo” a cambio de lo que sienten con su consumo. No obstante, están verdaderamente alejados del costo real que supone el cannabis a sus consumidores.

Gran parte del problema surge debido a los innumerables mitos que circulan por nuestra sociedad, formados todos ellos para poder consumir sin remordimiento de conciencia, o en el caso de los traficantes, para seguir enriqueciéndose. Sin embargo, la baja edad de comienzo del consumo (en lo que a capacidad de razonar se refiere) y el fácil acceso que tienen los adolescentes, son puntos nada despreciables sobre los que también habría que incidir, ya sea desde la educación parental y/ó desde las autoridades oportunas.

¿Sabe el adolescente que el consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos? ¿Cuáles son?

  • El hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
  • Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
  • Existen datos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia. El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes. Provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar los que ya se padecen. Cada vez hay más datos que demuestran el efecto perjudicial del consumo de cannabis asociado a la conducción de vehículos, especialmente si se combina con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de accidentes.

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